DE LOS OBJETIVOS DEL MILENIO (ODM) A LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE (ODS), QUE ES LO QUE VA A CAMBIAR EN TERMINO DE VERDADERO DESARROLLO ECONOMICO SOSTENIBLE

En septiembre de 2000, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración del Milenio que define a la ayuda de objetivos e indicadores ocho objetivos del milenio para el Desarrollo (OMA) a alcanzar en 2015 y basados en los objetivos definidos en 1996 por la OCDE en su programa de desarrollo para el 21ª siglo. La adopción de estos ODM respondía a una sucesión de conferencias y cumbres de las Naciones Unidas, organizados a lo largo de la década de 1990, desde la Cumbre de la Tierra (1992, Río) en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (1996, Roma).

La Declaración del Milenio y los ocho ODM (1.Reducir a la mitad la pobreza extrema y el hambre 2. Asegurar la educación primaria para todos 3. Promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer 4. Reducir de dos tercios la mortalidad de niños menores de 5 años 5. Mejorar la salud materna en tres cuartas partes 6. Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades 7. Garantizar un desarrollo sostenible 8. Crear una asociación mundial para el desarrollo) eran en cierto modo una recopilación de los compromisos asumidos en estas diferentes cumbres sobre los distintos sectores prioritarios del desarrollo.

Sin embargo, varios objetivos habían sido revisados a la baja mientras tanto. En efecto, mientras que las Cumbres de Copenhague sobre la Pobreza (1995) y de Roma sobre la Alimentación (1996) habían fijado como objetivo reducir a la mitad el número de personas que padecen la pobreza extrema y la malnutrición, los objetivos del milenio no tenían más que una reducción de la mitad de su proporción.

Representaban la más ambiciosa tentativa jamás realizada por la comunidad internacional de unirse para perseguir objetivos de desarrollo bien definidos. Aunque estos objetivos han sido criticados por algunos como demasiado vagos, es preciso constatar que ‘han permitido’ el alcance de varios resultados impresionantes. Esta iniciativa había conseguido dar, durante los últimos quince años, un marco y una orientación a las intervenciones de los gobiernos, de la sociedad civil y de la comunidad internacional de los actores del desarrollo.

Estos objetivos, debían alcanzarse en 2015, se referían a los principales retos sociales del desarrollo. Sin embargo, a pesar de algunos progresos, la mayoría de los objetivos n’estaban enfermos y sólo la meta para la reducción de la mitad de la extrema pobreza en el mundo tenía en 2015. Y aún esto no es posible que a raíz de los resultados obtenidos por la sola China, sin lo cual el número de pobres habría seguido aumentando de 36 millones entre 1990 y 2005.

La tasa de escolarización primaria también ha aumentado, pero en detrimento de la calidad de la enseñanza. En cambio, los resultados en términos de salud materna, alimentación y de saneamiento han sido muy decepcionante, mientras que el impacto de la crisis financiera ha agravado la situación sumergiendo 64 millones de personas adicionales en la extrema pobreza.

Si los objetivos del milenio no han sido alcanzados, es en parte porque los países industrializados no han cumplido sus compromisos en términos de financiamiento del desarrollo compilados en el octavo objetivo del milenio que pretendía establecer una alianza mundial para el desarrollo.

También, una treintena de países pobres muy endeudados que recibieron alivio de deuda, que han permitido a estos países mejorar sus indicadores macroeconómicos, no ‘han hecho una gestión eficaz y eficiente del dinero público y las crisis políticas repetidas han empeorado la situación social y económica de la mayoría de estos países.

Pero la falta de financiamiento internacional no explica todo. Es, sin embargo, curioso que los países de Asia oriental y sudoriental, que registraron los mejores resultados son precisamente aquellos que no dependen de la ayuda y alivio de deuda. Estos países tienden a financiar su desarrollo, movilizando su ahorro interno y efectuando una integración estratégica en el mercado mundial, con el fin de diversificar su economía, fortalecer sus capacidades productivas y de crear empleo.

En cambio, una gran mayoría de los países africanos son ampliamente siendo dependientes de la ayuda externa y los ingresos de exportación de materias primas de bajo valor añadido. Sin embargo, África no carece de ahorro, pero es masivamente desplazado fuera del continente de forma ilícita. En efecto, la fuga de capitales de África desde 2001 ha representado dos veces el importe de la deuda externa de África.

Como lo resume el informe de las Naciones Unidas sobre los ODM: “Las políticas comerciales e industriales deben apoyar los sectores y actividades dinámicas en términos de crecimiento de la productividad y la creación de empleos decentes caracterizados por salarios altos y una seguridad de empleo “.

Sin duda, la principal debilidad del enfoque de los objetivos del Milenio fue el hecho de que se focalizaba sobre los objetivos sociales, y ponian enfasis solamente sobre las síntomas de la pobreza y no sus causas económicas.

Como lo señala en la página oficial del PNUD, entraron en vigor en enero de 2016, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) seguirán a orientar las políticas y el financiamiento del PNUD para los próximos 15 años. Como rector en materia de desarrollo en el seno de las Naciones Unidas.

A mi juicio los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Acabar con la pobreza, Cero hambre, buena salud y bienestar, educación de calidad, equidad de género, agua potable y saneamiento, energía limpia y asequible, Trabajo decente y crecimiento económico, industria, innovación e infraestructura, desigualdades reducidas, ciudades y comunidades sostenibles, consumo y producción responsables, lucha contra el cambio climático, vida acuática, vida en la Tierra, Paz y Justicia instituciones eficaces) Representan un marco de desarrollo económico más completo que los objetivos del Milenio. Sin embargo, su implementación deben tener en cuenta las deficiencias locales en términos de buena gobernanza, de rendición de cuentas, de imputabilidad y de adopción de políticas nacionales para la defensa de los derechos de las mujeres.

Para terminar y para no repetir los mismos erores cometidos con los ODM, tendremos que inspirarnos de lo que se ha hecho en el Asia Sudoriental en la aplicación de los ODM para realmente esperar un impacto positivo social y económico de los ODD?

O habrá que establecer un marco indispensable para la aplicación de los ODD dependiendo de contextos locales de cada país para lograr un verdadero desarrollo económico sostenible?

Brice Mebieb

 

DES OBJECTIFS DU MILLÉNAIRE (OMD) AUX OBJECTIFS DE DÉVELOPPEMENT DURABLE (ODD), QU’EST CE QUI VA VRAIMENT CHANGÉ EN TERMES DE VÉRITABLE DÉVELOPPEMENT ÉCONOMIQUE DURABLE.

En septembre 2000, l’Assemblée générale des Nations unies adoptait la Déclaration du millénaire définissant à l’aide de cibles et d’indicateurs huit objectifs du millénaire pour le développement (OMD) à atteindre en 2015 et inspirés des objectifs définis en 1996 par l’OCDE dans son programme de développement pour le 21ème siècle1. L’adoption de ces OMD faisait suite à une succession de conférences et de sommets des Nations unies, organisés tout au long de la décennie des années 1990, allant du Sommet de la Terre (1992, Rio) au Sommet mondial sur l’alimentation (1996, Rome).

La Déclaration du millénaire et ces huit OMD (1.Réduire de moitié l’extrême pauvreté et la faim 2. Assurer l’éducation primaire pour tous 3. Promouvoir l’égalité des sexes et l’autonomisation des femmes 4. Réduire de deux tiers la mortalité des enfants de moins de 5 ans 5. Améliorer la santé maternelle de trois quarts 6. Combattre le VIH/SIDA, le paludisme et d’autres maladies 7. Assurer un développement durable 8. Mettre en place un partenariat mondial pour le développement)  étaient en quelque sorte une compilation des engagements pris lors de ces différents sommets organisés sur les différents secteurs prioritaires du développement.

Toutefois, plusieurs objectifs avaient été revus à la baisse entretemps. En effet, alors que les sommets de Copenhague sur la pauvreté (1995) et de Rome sur l’alimentation (1996) avaient fixé comme objectif de réduire de moitié le nombre de personnes souffrant de l’extrême pauvreté et de la malnutrition, les objectifs du millénaire ne visaient plus qu’une réduction de moitié de leur proportion

Ils représentaient la plus ambitieuse tentative jamais entreprise par la communauté internationale de s’unir pour poursuivre des objectifs de développement bien définis. Même si ces objectifs ont été critiqués par certains comme étant trop vagues, force est de constater qu’ils ont permis d’atteindre plusieurs résultats impressionnants. Cette initiative avait permis de donner, au cours des quinze dernières années, un cadre et une orientation aux interventions des gouvernements, de la société civile et de la communauté internationale des acteurs du développement.

Ces objectifs, censés être atteints en 2015, portaient sur les principaux enjeux sociaux du développement. Toutefois, malgré certains progrès, la plupart des objectifs n’étaient pas atteints et seule la cible concernant la réduction de moitié de l’extrême pauvreté dans le monde était atteinte en 2015. Et encore cela n’est-il rendu possible que suite aux résultats enregistrés par la seule Chine, sans quoi le nombre de pauvres aurait continué à augmenter de 36 millions entre 1990 et 2005. Le taux de scolarisation primaire a également augmenté, mais au détriment de la qualité de l’enseignement. A l’opposé, les résultats en termes de santé maternelle, d’alimentation et d’assainissement ont été très décevants, tandis que l’impact de la crise financière a aggravé la situation en plongeant 64 millions de personnes supplémentaires dans l’extrême pauvreté.

Si les objectifs du millénaire n’étaient pas atteints, c’est en partie parce que les pays industrialisés n’ont pas tenu leurs engagements en termes de financement du développement compilés dans le huitième objectif du millénaire qui visait à mettre en place un partenariat mondial pour le développement.

Aussi, une trentaine de pays pauvres et très endettés qui ont reçu des allégements de dette, qui ont permis à ces pays d’améliorer leurs indicateurs macroéconomiques, n’ont pas fait une gestion efficace et efficiente des deniers public et les crises politiques à répétition ont détérioré la situation sociale et économique  de la plupart de ces pays.

Mais le manque de financement international n’explique pas tout. Il est quand même curieux de constater que les pays d’Asie de l’Est et du Sud-est qui ont enregistré les meilleures performances sont précisément ceux qui ne dépendaientt pas de l’aide et des allégements de dette. Ces pays ont généralement financé leur développement en mobilisant leur épargne interne et en opérant une intégration stratégique au marché mondial, dans le but de diversifier leur économie, de renforcer leurs capacités productives et de créer des emplois.

A l’opposé, une grande majorité des pays Africains sont largement restés dépendants de l’aide extérieure et des revenus d’exportation de matières premières à faible valeur ajoutée. Pourtant, l’Afrique ne manque pas d’épargne, mais elle est massivement transférée en dehors du continent de manière illicite. En effet, la fuite des capitaux africains depuis 2001 a représenté deux fois le montant de la dette extérieure africaine

Comme le résume le rapport des Nations unies sur les OMD : « Les politiques commerciales et industrielles devraient appuyer les secteurs et activités dynamiques en termes de croissance de la productivité et de création d’emplois décents se caractérisant par des salaires élevés et une sécurité de l’emploi »

Sans doute, la principale faiblesse de l’approche des objectifs du millénaire était le fait qu’ils se focalisaient sur les objectifs sociaux, et ne visaient que les symptômes de la pauvreté et non ses racines économiques.

Comme le signal sur la page officielle du PNUD, entrés en vigueur en janvier 2016, les Objectifs de Développement Durable (ODD) vont continuer à orienter les politiques et le financement du PNUD pour les 15 prochaines années.

À mon avis les Objectifs de Développement Durables (Pas de pauvreté, Zéro Faim, Bonne Santé et bien- être, Éducation de qualité, Égalité entre les sexes, Eau propre et assainissement, Énergie propre et d’un coût abordable, Travail décent et croissance économique, Industrie, innovation et infrastructure, Inégalités réduites, Villes et communautés durables, Consommation et production responsables, Lutte contre le changement climatique, Vie aquatique, Vie terrestre, Paix justice et institutions efficaces) représentent un cadre de développement économique plus complet que les Objectifs du Millénaire. Cependant, leur implémentation doivent tenir compte des lacunes locales en termes de bonne gouvernance, de reddition de compte, d’imputabilité et d’adoption de politique nationales pour la défense des droits des femmes.

Pour terminer, devrons-nous s’inspirer de ce qui s’est fait en Asie du Sud-Est lors de la mise en application des OMD pour vraiment espérer un impact positif économique et social des ODD?

ou faudra mettre en place un cadre indispensable de mise en application des ODD dépendamment des contextes locaux de chaque pays pour parvenir à un véritable développement économique durable?

Brice Mebieb.

Las posibilidades sostenibles y las principales dificultades que limitan el crecimiento económico de los países en desarrollo.

Las posibilidades sostenibles y las principales dificultades que limitan el crecimiento económico de los países en desarrollo.

Las políticas e instituciones eficaces, la primacía del derecho y la estabilidad económica refuerzan el crecimiento económico. Las leyes transparentes, adecuadas y aplicadas adecuadamente, una gestión financiera y una asignación de recursos eficaces, los sistemas de regulación adecuados y los sistemas de finanzas públicas  sanas, son elementos esenciales para el crecimiento económico estable, a la reducción de la corrupción y la sostenibilidad de la economía.

Las infraestructuras constituyen un elemento esencial de un entorno propicio para el crecimiento económico. Las empresas necesitan sistemas de transporte adecuados, ya sea por medio de las carreteras de campaña, los aeropuertos o puertos – para acceder a los mercados donde pueden ofrecer sus bienes y servicios. El acceso a una fuente de energía fiable y a la tecnología de comunicaciones les permite ser más productivas e innovadoras. En los países en desarrollo, la falta de tales infraestructuras de base es un obstáculo crónico que contribuye a la debilidad de los resultados económicos.

Una mano de obra calificada constituye una base importante para el crecimiento económico sostenible. Los países que invierten masivamente en su capital humano son generalmente los que tienen el mayor crecimiento. En los países en desarrollo, a pesar de los adultos en edad laboral no poseen las aptitudes de lectura, escritura y cálculo necesarias para ocupar un empleo. El número creciente de jóvenes es un reto económico y social importante, que aumenta la presión sobre los recursos de educación y formación profesional en varios países en desarrollo. La falta de experiencia en espíritu empresarial, marketing y gestión – las competencias requeridas para aprovechar las oportunidades de crecimiento – Noche también al fortalecimiento de la economía.

Las mujeres, por su trabajo, proporcionan un rendimiento a sus familias y son por lo tanto un papel central para que ellos mismos, sus familias y comunidades puedan salir de la pobreza. Sin embargo, en muchas de las economías, se enfrentan a importantes obstáculos que dificultan su participación plena y eficaz como empleadas, patronas y emprendedores – los obstáculos que a menudo su origen en razones jurídicas, sociales, reglamentarias o culturales.

La agricultura es el más importante sector económico en varios países en desarrollo. Genera muchos puestos de trabajo y contribuye a reducir la pobreza y fortalecer la seguridad alimentaria. Las mejoras en materia de productividad e innovación agrícolas pueden estimular el crecimiento económico; sin embargo, los obstáculos al comercio, en el acceso a los mercados y a las infraestructuras, la inseguridad de la tenencia, los altos costos de insumos y el limitado acceso a la tecnología limitan la capacidad de los países en desarrollo para aprovechar el potencial de crecimiento de este sector.

Afin d’assurer la stabilité économique à long terme des pays en développement, il est essentiel de veiller à ce que la croissance économique soit durable sur le plan environnemental. Les économies en croissance doivent viser un équilibre entre leurs besoins et une gestion responsable de l’environnement. Pour atteindre cet équilibre, il faut des politiques, des lois et des règlements qui améliorent la gestion des ressources naturelles, soutiennent l’utilisation durable des ressources et s’adaptent aux réalités des changements climatiques. Para lograr este equilibrio, se necesitan políticas, leyes y reglamentos que mejoran la gestión de los recursos naturales, apoyan el uso sostenible de los recursos y se adaptan a las realidades del cambio climático.

http://www.international.gc.ca/development-developpement/priorities-priorites/segs-sced.aspx?lang=fra

 

Les possibilités durables et les principales difficultés qui limitent la croissance économique des pays en développement.

Les possibilités durables et les principales difficultés qui limitent la croissance économique des pays en développement.

Des politiques et des institutions efficaces, la primauté du droit et la stabilité économique renforcent la croissance économique. Des lois transparentes, adéquates et appliquées comme il se doit, une gestion financière et une allocation des ressources efficaces, des systèmes de réglementation appropriés et des systèmes de finances publiques sains sont autant d’éléments essentiels à une croissance économique stable, à la réduction de la corruption et à la durabilité de l’économie.

Les infrastructures constituent un élément essentiel d’un environnement propice à la croissance économique. Les entreprises ont besoin de systèmes de transport adéquats – que ce soit au moyen des routes de campagne, des aéroports ou des ports — afin d’accéder aux marchés où elles pourront offrir leurs biens et leurs services. L’accès à une source d’énergie fiable et aux technologies des communications leur permet d’être plus productives et novatrices. Dans les pays en développement, l’absence de telles infrastructures de base est un obstacle chronique qui contribue à la faiblesse des résultats économiques.

Une main-d’oeuvre qualifiée constitue une assise importante pour une croissance économique durable. Les pays qui investissent massivement dans leur capital humain sont habituellement ceux qui affichent la plus forte croissance. Dans les pays en développement, bien des adultes en âge de travailler ne possèdent pas les aptitudes en lecture, en écriture et en calcul nécessaires pour occuper un emploi. Le nombre croissant de jeunes constitue un défi économique et social majeur, qui augmente la pression sur les ressources en éducation et en formation professionnelle dans plusieurs pays en développement. Le manque de compétences en entrepreneuriat, en marketing et en gestion — des compétences requises pour tirer profit des occasions de croissance – nuit aussi au renforcement de l’économie.

Les femmes, par leur travail, assurent un revenu à leurs familles et jouent de ce fait un rôle central pour qu’elles-mêmes, leurs familles et leurs collectivités puissent se sortir de la pauvreté. Cependant, dans bien des économies, elles font face à d’importants obstacles qui entravent leur participation pleine et efficace en tant qu’employées, employeuses et entrepreneures — des obstacles qui ont souvent pour origine des raisons légales, sociales, réglementaires ou culturelles.

L’agriculture est le plus important secteur économique dans plusieurs pays en développement. Elle génère de nombreux emplois et contribue à réduire la pauvreté et à renforcer la sécurité alimentaire. Les améliorations en matière de productivité et d’innovation agricoles peuvent stimuler la croissance économique; toutefois, les obstacles au commerce, à l’accès aux marchés et aux infrastructures, l’insécurité du régime foncier, les coûts élevés des intrants et l’accès restreint aux technologies limitent la capacité des pays en développement d’exploiter le potentiel de croissance de ce secteur.

Afin d’assurer la stabilité économique à long terme des pays en développement, il est essentiel de veiller à ce que la croissance économique soit durable sur le plan environnemental. Les économies en croissance doivent viser un équilibre entre leurs besoins et une gestion responsable de l’environnement. Pour atteindre cet équilibre, il faut des politiques, des lois et des règlements qui améliorent la gestion des ressources naturelles, soutiennent l’utilisation durable des ressources et s’adaptent aux réalités des changements climatiques.

http://www.international.gc.ca/development-developpement/priorities-priorites/segs-sced.aspx?lang=fra

 

Honduras: Cuando microempresas rime con autonomia economica de la mujer

Las microempresas tienen un papel clave que desempeñar en la autonomía económica de la mujer en los países en desarrollo. En efecto, pueden ser generadoras de empleos, catalizadores de la actividad económica de la mujer y  generadora de ingresos.

En la gran mayoría de los países en desarrollo, las microempresas tienen por objeto apoyar la ‘inclusión social y económica suscitando la autonomía económica de las mujeres procedentes de los grupos compuestos por los pobres, los excluidos y marginados. Según el Banco Mundial, las empresas pertenecientes a las mujeres no representan menos del 38% de todas las pequeñas empresas inscritas en el mundo entero. En África, Asia, Europa oriental y América Latina, su número está aumentando rápidamente, y esta evolución tiene un impacto directo sobre la creación de empleo y la reducción de la pobreza.

Por lo tanto, en el marco del Programa Acceso Innovación, Oxfam-Québec en Honduras, a través del Fondo de Desarrollo de la Innovación, pone en marcha una serie de proyectos en el sentido de favorecer la autonomía económica de los jóvenes y mujeres que viven en el corredor seco de Honduras, mediante el desarrollo de microempresas viables.

Desde mi llegada a Honduras en el mes de febrero de 2016, como consejero técnico en desarrollo organizacional, colaboro estrechamente con ADEPES, acompañando las mujeres en diferentes procesos de creación de 10 microempresas. Lo que es muy interesante en este proceso, es ver cómo los grupos formados por las mujeres de una misma familia o mono parentales, llegan a organizarse mejor que otros. Esto partiendo de la construcción de los locales, del fortalecimiento de capacidades en género, seguridad alimentaria, medio ambiente, participación ciudadana, compra de materiales y equipos de producción la producción y venta de productos.

En general, estas microempresas han llevado una nueva dinámica de vida al seno de estas comunidades. He podido constatar un cambio importante en el bienestar económico y social de esas mujeres que habían perdido toda esperanza de vida. Al principio estas mujeres no tenían ingresos mensuales, pero actualmente tienen al menos 1000 y 2000 lempiras al mes. Son más ambiciosas, más motivados, más alegres, conocen sus derechos, son ahora capaz de pronunciarse públicamente sobre los retos de su comunidad, desarrollan más iniciativas y hacen hincapié en la protección del medio ambiente reciclando los residuos.

En la foto más arriba, podemos ver uno de los grupos de mujeres con quienes he trabajado en este proceso de implantación de micro-empresa. Al principio, esas mujeres no tenían una fuente de ingresos fiable. Comenzaron a recibir fortalecimiento de capacidades en gestión de empresa, género, participación ciudadana, seguridad alimentaria y medio ambiente. Posteriormente, se han construido el local, se compraron los equipos y materiales. Luego identificaron las fuentes de materias primas, comenzaron la producción y diversificaron los mercados. Actualmente, estas mujeres tienen ingresos mensuales estables (alrededor de 2500 lempiras/ mes) y proponen ya comprar una motocicleta para el transporte y distribución de productos.

Estas mujeres se han convertido en agentes de cambio en sus comunidades. Que incite a otras mujeres a tomar el mismo camino, organizan ferias donde realizan ascensos de sus microempresas y constituyen redes con otras micro-empresas en otras comunidades. Se proponen en un futuro próximo la expansión de su micro-empresas para así comenzar a ofrecer trabajo a los miembros de sus comunidades.

Por otra parte, para que estos proyectos de creación de microempresas siguen teniendo el impacto último deseado, la autonomía económica sostenible de la mujer, es necesario, además de herramientas de mejora de procesos, de pensar en las estrategias de sostenibilidad, de proponer nuevos cursos de formación adaptadas a las necesidades de las mujeres y jóvenes para que los productos y servicios sean cada vez más adaptados a las exigencias de los distintos mercados en vista. Sin embargo, el acceso limitado a la educación estorba a la integración de estas mujeres en los sectores de la tecnología y de la innovación, limitando así su potencial de crear proyectos innovadores.

Para Oxfam- Quebec, apoyar los proyectos de creación de microempresas, es dar a las mujeres y a los jóvenes la esperanza de mantener y valorizar sus comunidades, de huir de la violencia, de no emigrar, de permanecer en su comunidad, también de mejorar sus condiciones de vida, y por tanto, aumentar los ingresos que se derivan lo que favorece, en el largo plazo, la autonomía económica de la mujer de manera sostenible.

Brice Edgard Mebieb Ing. Msc, Consejero Desarrollo Organizacional, Oxfam, Honduras.

Honduras: quand micro-entreprises rime avec autonomisation économique des femmes.

Les micro-entreprises ont un rôle clé à jouer dans l’autonomisation économique des femmes dans les pays en développement. En effet, ils peuvent être créatrices d’emplois, catalyseurs de l’activité économique des femmes  et génératrices de revenus. Contribuant ainsi à une amélioration du niveau et de la qualité de vie familiale, locale et parfois régionale.

Dans la grande majorité des pays en développement,  les micro-entreprises visent à soutenir l’inclusion sociale et économique en suscitant l’autonomisation économique des femmes provenant des groupes composés des pauvres, des exclus et des marginalisés.  Selon la Banque Mondiale, les entreprises appartenant à des femmes représentent pas moins de 38 % de l’ensemble des micro.entreprises enregistrées dans le monde entier. En Afrique, en Asie, en Europe orientale et en Amérique latine, leur nombre est en augmentation rapide, et cette évolution a un impact direct sur la création d’emplois et la réduction de la pauvreté ainsi que sur la dynamique du développement local.

Par conséquent, dans le cadre du Programme Accès Innovation (PAI), Oxfam-Québec au Honduras, à travers le Fond de développement de l’Innovation, met en place un certain nombre de projets allant dans le sens de favoriser l’autonomisation économique des jeunes et des femmes vivant dans le corridor centre-sud du Honduras, en favorisant le développement des micro-entreprises viables.

Depuis mon arrivée au Honduras au mois de février 2016, à titre de conseiller technique en développement économique, je travaille étroitement avec notre partenaire ADEPES, en accompagnant des femmes dans différents processus de mise en place de 10 micro-entreprises. Ce qui est très intéressant dans ce processus, c’est de voir comment les groupes formés par des femmes d’une même famille ou encore monoparentales, parviennent a mieux s’organiser que d’autres. Ceci partant de la construction des locaux, du renforcement des capacités en genre, sécurité alimentaire, environnement, participation citoyenne, achat des matériaux et équipements de production à des fins de production et vente des produits.

Dans l’ensemble, ces micro-entreprises ont généré une nouvelle dynamique de vie au sein de ces communautés. J’ai pu constater un changement majeur dans le bien être économique et social de ces femmes qui avaient perdues tout espoir de vie. Au départ, ces femmes n’avaient pas de revenus mensuels, mais actuellement elles ont au moins 1000 à 2000 lempiras par mois (100 à 150 $ CA). Elles sont plus ambitieuses, plus motivées, plus joyeuses, connaissent plus leurs droits, sont désormais capable de se prononcer en public sur les enjeux de leur communauté, développent plus d’initiatives et mettent l’accent sur la protection de l’environnement en recyclant des déchets.

Dans la photo ci-dessus, nous pouvons voir un des groupes de femme avec lesquels j’ai travaillé dans ce processus d’implantation de micro-entreprises. Au départ, ces femmes n’avaient pas une source de revenu fiable. Elles ont commencé par recevoir du renforcement de capacité en gestion d’entreprise, genre, participation citoyenne, sécurité alimentaire et environnement. Par la suite, elles ont construit le local, acheté des équipements et matériaux, puis identifié les sources des matières premières, débuté la production et diversifié les marchés. Actuellement, ces femmes ont des revenus mensuels stables (2500 lempiras/ mois) et envisagent déjà acheter une motocyclette pour le transport et la distribution des produits.

Ces femmes sont devenus des agents de changements dans leur communauté. Elles incitent d’autres femmes à emboîter le pas, elles organisent des foires où elles font des promotions de leur micro-entreprises et constituent des réseaux avec d’autres micro-entreprises dans d’autres communautés. Elles envisagent dans un futur proche l’expansion de leur micro-entreprises pour ainsi commencer à offrir du travail à d’autres membres de leur communauté.

Par ailleurs, pour que ces projets de création de micro-entreprises continuent à avoir l’impact ultime visé soit une autonomisation économique durable des femmes, il est nécessaire, en plus d’obtenir des outils d’amélioration des processus, de penser aux stratégies de durabilité, de proposer de nouvelles formations adaptées aux besoins des femmes et aux jeunes pour que les produits et services soient de plus en plus adaptés aux exigences des différents marchés visés. Toutefois, l’accès limité à l’éducation nuit à l’intégration de ces femmes dans les secteurs des technologies et de l’innovation, limitant ainsi leur potentiel de créer des projets innovants.

Pour Oxfam- Québec, soutenir ces projets de création des micro-entreprises, c’est donner aux femmes et aux jeunes l’espoir de maintenir et valoriser leur famille et communauté, d’échapper aux violences, de ne pas emigrer, de rester dans leur communauté, mais aussi d’améliorer leurs conditions de vie, et donc d’augmenter les revenus qui en découlent ce qui favorise dans le long terme, l’autonomisation économique des femmes et une meilleure qualité de vie de manière durable

Brice-Edgard Mebieb, Ing. Msc, Conseiller Développement Organisationnel, Oxfam, Honduras, Avril 2017.